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Unos "expertos" casi al azar

ayudaron a redactar la ley

rottweiler

La redacción de la Ley a toda velocidad estuvo presidida por una Comisión de Agricultura a la que se invitó a unos "expertos" elegidos ni se sabe cómo con unas versiones muy variopintas de lo que debía contemplar la nueva normativa. Los políticos escucharon de todo. Os dejamos aquí un extracto de lo que dijo cada interviniente.

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Educar a personas susceptibles de ser agredidas

Cristina de Limanetto, criadora bull-mastiff

A mí me parece, independientemente de que se ponga en marcha una ley de estas características, sería fundamental e importantísimo que las administraciones competentes tomaran mano en la materia para educar no solo a los propietarios de los perros, sino también y de manera muy especial a aquellas otras personas que no teniendo perro en un momento determinado son susceptibles de ser agredidas, porque quizás no saben cómo comportarse delante de un animal.

Que exista esta ley es importante, pero no por prohibir o no por legislar, si no educamos a la gente no vamos a evitar muchos problemas, porque no todos los perros que en un momento determinado son susceptibles de causar daño a las personas, van a estar circulando por la calle.

Por otra parte, se habla de que hay ciertas razas que son potencialmente, no se pueden establecer distinciones sobre qué razas son susceptibles de causar más daño que otras, por una sencilla razón: todas tienen los mismos factores genéticos, todas tienen el mismo número de cromosomas, todas tienen las mismas posibilidades de agredir y todas son descendientes del lobo. Por tanto, es importante que sepamos que incidir en la discriminación de unas razas frente a otras solamente causa desazón en la sociedad.

Si hablamos de control en la calle de perros, tendríamos que decir que el bozal o se aplica a todos o no se aplica a ninguno, porque otra vez estaríamos discriminando. Sí es importante que el perro vaya sujeto, pero sobre todo que todo el mundo, los que tienen y los que no tienen perros, sepan cómo comportarse con un perro en la mano o con un perro ante su cara, solo a partir de ese momento de verdad empezaremos a funcionar como dios manda.

No se sabe a quién va dirigida 

Eduardo de Benito, experto en el mundo canino

La presente ley no se refiere al concepto de perro potencialmente peligroso, a los que pertenecen a una raza, sino a los incluidos dentro de una tipología racial. El principal defecto de la ley es una falta de especificación de a quién va dirigida, de cuál es su objetivo. La ley debiera fundamentalmente definir estas dos actividades: el adiestramiento, que lo trata (en mi opinión incompletamente), y la función. Un perro que estamos dedicando a determinadas actividades, como puede ser la protección de una finca, es un perro presuntamente peligroso, porque es un perro agresivo, si fuera un perro pacífico, si fuera un santo varón no lo pondríamos a cuidar una nave, donde debe proteger algo que tiene dinero, salvo que pensemos que el mero aspecto del perro es suficiente elemento disuasorio.

La licencia, yo personalmente me opondría realmente a la existencia de una licencia. Pienso que es cargar excesivamente al futuro propietario. Se debe potenciar una cría dentro de un control por parte de la Administración, no solo por el dinero que mueve y genera, sino por la seguridad que da a los ciudadanos. Creo que no solo debiera prohibirse el adiestramiento para la agresividad animal. Se dice, sin embargo, que se puede tolerar el adiestramiento para guardería y defensa. Todo adiestramiento para guardería y defensa se hace instigando el instinto de caza, que es el instinto de presa.

 

Los criadores deberían criar otro tipo de razas

Jaime Balaguer, presidente del Colegio de Veterinarios de Barcelona 

Es un proyecto de ley bastante correcto, bueno y necesario. El punto central, lógicamente, es el perro potencialmente peligroso. Hay que diferenciar entre lo que es agresivo y lo que es peligroso. La lógica inclusión de determinadas características, como el tamaño, peso, fuerza, mandíbula, raza, se debe completar con otra característica esencial: la facilidad para ser adiestrado para la agresión. Puedo defender perfectamente que se incluyan determinadas razas como animales potencialmente peligrosos. La legislación no suprime razas; lo único que hace es poner unos criterios fijos para las personas que puedan tener perros considerados agresivos. Y esto es bueno, no creo que sea malo tratar que la sociedad se proteja de este tipo de animales. El adiestramiento es totalmente esencial. El comportamiento agresivo es por aprendizaje. No hay ningún gen vinculado a la agresividad en animales. Habría que centrarse en culturizar a las personas en la tenencia responsable. Si la ley perjudica intereses particulares habría que mentalizar a determinados criadores de que a lo mejor es bueno que en lugar de criar razas de pelea, de ataque, agresivas (entre comillas) que pueden ser peligrosas, criasen otro tipo de razas que seguramente no conllevarían estos problemas.

 

El Gobierno no tiene conocimientos para hacer una buena ley

Tomás Fernández Antuña, ANVA, Asociación Nacional de Víctimas de Animales

En España se ha criado, se ha vendido y se ha adiestrado de una manera absolutamente incontrolada. Se ha tratado de colmar esa demanda social, que los sociólogos podrán explicar mejor que yo, de unos determinados animales con una tipología genética, con una tipología racial que, cuando producen determinados ataques, porque no dejan de ser seres irracionales, ocasionan las nefastas consecuencias por todos conocidas.

Desde la asociación que represento rechazo el proyecto tal y como está configurado.

Una ley que regula la tenencia jurídica de animales potencialmente peligrosos y no define qué se entiende por animales potencialmente peligrosos es una ley absolutamente ineficaz.

¿Por qué no se define en la ley lo que se entiende por animales potencialmente peligrosos?

Pues fundamentalmente porque el Gobierno no tiene conocimientos para hacer una cimentación sólida de lo que luego tiene que regularse.

No creo que la ley sea el sitio idóneo para establecer ese elenco de razas concretas, pero sí debería establecer una tipología racial sin especificar razas.

Nosotros exhortamos a la Administración a que se trate de una identificación a poder ser de carácter genético.

Resumiendo, reconozco que hay un vacío legal y que es positivo que el Congreso haya tomado nota de esta alarma social y se haya abierto un cauce legislativo, pero, lamentablemente, tengo que rechazar este proyecto de ley por ineficaz. No me resulta lógico pensar que una ley llamada a regular jurídicamente la tenencia de animales potencialmente peligrosos no defina lo que son animales potencialmente peligrosos.

 

No hay adiestradores, hay aficionados a los perros

Alberto Fernández, presidente de la Sociedad canina de Valencia

La profesión de adiestrador no existe en España, aquí se ha dicho varias veces. Lo que existen son aficionados a los perros que dicen que son adiestradores. Hay que cambiar el Código Penal; si usted no coacciona con el Código Penal —la palabra no es correcta— con una serie de penas, además de las administrativas, en las peleas de perros y en las transgresiones a la ley no va a servir de nada. Lo de llevar los perros sueltos tiene que afectar a todos, no correas de dos metros; los bozales tienen que ser bozales apropiados para que el perro pueda respirar. Un perro pequeñito no llevará bozal o no llevará correa, pero se va a meter al lado de uno grande, van a hacer pelea y una abuelita que pase por al lado va a sufrir las consecuencias.

 

La ley muestra respeto hacia las personas que quieren pasear seguras

Mariana de Sanz de Galdeano Albizua, ANDA, Asociación Nacional para la Defensa de los Animales

En primer lugar, por las personas, sobre todo por los niños, y en segundo lugar, por el bien de los animales, para los que no queremos ni miedo ni odio, consideramos pertinente que se regule adecuadamente la tenencia, educación (nosotros no hablamos de adiestramiento, normalmente, hablamos de educación) y control desde el punto de vista legal de todos los animales, en este caso, los que contempla el presente proyecto de ley.

Esta ley muestra respeto hacia el mundo animal, hacia las personas que quieren tener determinados perros, y también con especial énfasis a las personas que quieren pasear tranquilamente por calles y parques sin miedo a los perros con los que se crucen.

Llevamos luchando por ello desde hace años. Muchos de estos problemas de perros peligrosos y de peleas de perros se habrían acabado si hubiera existido esta ley. El contenido de este proyecto es bastante acertado y consideramos que el control de criadores, educadores y propietarios de animales es necesario. Nuestro apoyo está condicionado a que los perros y otros animales potencialmente peligrosos estén identificados a través de un banco de datos a nivel nacional. ANDA lo que pide es que se controle a todos los perros, sin excepción; y esta ley, para que cumpla su objetivo, deberá aplicarse a todos.

En resumen, encontramos que es una ley necesaria y muy esperada por la sociedad. Aparte de su principal objetivo de controlar los perros y otros animales que en un momento dado pueden representar un peligro para las personas, es muy útil para que disminuya el número de perros grandes abandonados, asilvestrados o ahorcados salvajemente cuando ya no sirven. Por este motivo lo apoyamos, siempre que sea incluido en el texto el microchip obligatorio para todos los perros y dentro del territorio nacional, lo que además consideramos indispensable para que la ley pueda ponerse en práctica y sea útil a la sociedad.

 

 

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