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Los policías exigen

un estatus especial

para sus perros

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Los perros policiales gozan de un gran reconocimiento social. Son los “niños mimados” cuando hay alguna intervención. Su trabajo despierta pasión hasta el punto de que en más de una ocasión incluso los propios delincuentes descubiertos o reducidos por los agentes caninos felicitan a sus guías. Defienden hasta la muerte, si es necesario, a su binomio a quien se desviven por complacer. La mirada del policía los llena de felicidad, y estar junto a él es su sentido de vida. Pero ahora son considerados .son considerados como la pistola, las botas o la gorra.

Por Emer IGLESIAS

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Ajenos a leyes, estatus, reglamentos, consideraciones o reconocimientos, no tienen ni idea de que en la Policía Nacional de nuestro país todavía son considerados como un objeto. Para algunos mandos, para los que hacen los reglamentos, para los que deben preocuparse y velar por sus agentes, los perros son una herramienta más de trabajo con el mismo estatus o consideración que la pistola, las botas o la gorra.

No tienen ningún tipo de privilegio como seres con vida que son. Pueden pasar de mano en mano, estar recluidos en cheniles (los lugares habilitados para ellos) a la espera de que vuelva su guía de algún servicio o de una baja laboral. Su propietario es la Policía Nacional en abstracto, el ente, sin ninguna responsabilidad o filiación por parte del guía canino.

Una situación muy alejada de los países de nuestro entorno, o de los del norte de Europa, o simplemente de la Policía Vasca, la Ertzaintza, donde el perro es responsabilidad del agente al que ha sido asignado.

¿Quiere decir esto que los agentes caninos del principal cuerpo policial de todos los españoles están descuidados? No exactamente, pero “hay muchas cosas que mejorar por el bienestar animal”, indica a LADRIDOS, José Calixto, policía nacional guía canino y secretario provincial del sindicato policial Jupol.

Petición de cambio

Esta falta de régimen para los perros en los propios estatutos del Cuerpo Policial es lo que ha llevado al abogado Alfonso Toribio Portillo en nombre de la Asociación Adopta K-9 a presentar un escrito en la Policía Nacional demandando un cambio en la normativa y en su organigrama para que los perros de trabajo modifiquen su “estatus jurídico de cosas a seres vivos dotados de sensibilidad”.

Este sería el primer paso para mejorar el bienestar animal en los agentes caninos y llevaría aparejado una serie de condiciones como que el responsable último del animal sería el policía.

“Si el perro es de un funcionario y lo cede, pasa a estar a nombre de la Policía Nacional que puede decidir sobre él de tal forma que si el agente se jubila o asciende, o simplemente deja de ser guía canino, no tiene derecho sobre el perro” indica Sofía Muñoz, policía nacional y fundadora de Adopta K9, ONG creada por integrantes de las diferentes Fuerzas de Seguridad, y principal organización que se encarga en nuestro país de buscar familia adoptante a los perros que se jubilan en los diferentes cuerpos policiales.

Este es uno de los principales problemas que ahora mismo hay en la Policía Nacional. Los perros para que puedan trabajar como “agentes” tienen que ser donados al Cuerpo, por lo que automáticamente el agente pierde casi todos sus derechos, pero sobre todo sus obligaciones sobre el can, algo que se podría solucionar si existiese la figura de la cesión, como ya se hace en muchas policías locales.

José Calixto tiene cuatro perros como agentes caninos, tres de ellos adquiridos por él, y para poder asignarlos a la Unidad Canina tuvo obligatoriamente que donarlos ya que por normativa para que puedan trabajar en la Policía deben de ser de la Policía Nacional.

Incluir la cesión

“Habría que cambiar el estatuto y crear la posibilidad de que los perros que uno compra puedan ser de cesión, no de donación. Yo cedo el perro y una vez que me vaya, porque ascienda o deje de ser guía canino, el perro se vendría conmigo. Eso debería de existir”, matiza.

La cesión redundaría en primer lugar en el bienestar animal. El hecho de que un perro sea considerado como una cosa y no una vida le puede suponer muchos cambios en su vida laborar que van contra su propia naturaleza.

“Los perros son considerados como la pistola. La pistola es una herramienta de trabajo, pero el perro es una vida. Yo puedo entender que en un momento dado me puedan pedir mi pistola, que es una cosa, porque un compañero se ha quedado sin su arma, perro un perro nunca porque es un ser con vida”, añade Calixto.

Y esta situación se da en Policía Nacional un día sí y otro también. En estos momentos hay una funcionaria de baja por maternidad y su perro se ha quedado en la base de la Unidad en la Casa de Campo y está asignado a otro guía canino.

Tus perros están hechos a ti, a tu voz, a tu carácter, a tu manera de ser, es que es un ser sintiente, no puedes tratarlo como una cosa. El trabajo no lo hace igual con otro guía, tener en cuenta el carácter es muy importante, tanto del perro como del guía. A lo mejor tienes un perro que es muy sensible y le metes una corrección que no entienda y ya no trabaja bien, incluso te lo puedes cargar” denuncia el representante de Jupol.

Los funcionarios que son guías caninos tienen la posibilidad de llevar sus perros a casa, pero no todos lo hacen por diferentes situaciones personales, y cuando acaba su jornada de trabajo los animales se quedan en los cheniles a la espera de la vuelta de su guía.

No es el caso de José Calixto que va y viene con sus cuatro perros, dos a punto de jubilarse y otros dos en formación para sustituirlos, a su puesto de trabajo. “Mis perros me los llevo a casa, son perros de trabajo y perros domésticos. Van a trabajar solo cuando yo voy. Viven conmigo en mi casa y si me voy de vacaciones los perros se vienen conmigo”.

Pero podría darse el caso de que la Policía se los requiriera como cualquier otro material: “Claro que podrían llegar a decírmelo. Por ejemplo, si muere un perro de algún funcionario me podrían pedir el mío; esto habría que cambiarlo, son seres con vida, tú eres guía canino y el perro se asigna a ti y tú eres el responsable de ese perro, como si fuera tuyo. Si tú por la mañana llegas con el perro, te vas con el perro, no puedes dejar al perro tantas horas en el canil”.

Importancia que merecen

El abogado redactor del informe, indica a LADRIDOS que son perros de la Administración, pero al tratarlos bajo el régimen de cosas no se les da ni la importancia ni el trato que merecen. “Si son considerados seres con vida se le podría exigir a la Administración cómo tenerlos, en lugar de jaulas pues a lo mejor tienen que hacer unos pabellones más grandes, como en otros países. Se trata de mejorar la condición de esos animales, no se trata de humanizarlos, pero sí de reconocer a los perros de trabajo una especial protección en su uso y cuidado”.

Otro punto que se pretende mejorar es la salida del animal cuando se jubila, sobre todo los que no viven con los funcionarios en su casa y residen a diario en los cheniles de Policía Nacional, o también los que se ve que no son aptos para trabajar o por lesiones o por aptitud.

En estos casos el Cuerpo se desentiende, porque es una cosa que ya no es útil (como un ordenador cuando queda descatalogado) y son las organizaciones de voluntarios las que se hacen cargo de esos perros y les buscan adoptantes.

Otro punto a mejorar sería los cheniles que tiene la Policía Nacional en la Casa de Campo,  “Habría que mejorar los cheniles, que les dé más sol a los perros o regular las horas de trabajo” matizan desde Adopta K9.

Toribio va un paso más allá: “El perro se debería asignar al guía para siempre, y cuando acabase su vida laboral seguir con él, y por bienestar animal deberían vivir en las casas, hay instalaciones muy mejoradas como las de la Policía Local de Madrid con música y calefacción, pero no dejan de ser jaulas”.

El mismo criterio comparte Calixto: “Es otra cosa que habría que cambiar. Cada guía debería hacerse responsable de sus perros. Si no puedes, tendrás que ir a otra cosa. Si quieres ser guía canino debes de llevar el perro, es mi opinión personal, yo lo haría así. No entiendo que un funcionario se vaya a trabajar o de vacaciones y el perro se quede muchas horas en un canil”.

Pero esta responsabilidad no sería “te asigno un perro y ya está. La Policía debe dar ayudas para mantener a ese perro, para adquirir una furgoneta donde poder llevarlo o para cambiarte a una casa donde estén mejor”,

Ayudas que deberían ir aparejadas con un control mucho más exhaustivo de los perrosc. “El guía debería pasar unos exámenes anualmente. Una vez que la Policía te pague por llevarte a los perros, por mejoras en tu casa, por mejoras en vehículos, los exámenes y vigilancia de los perros deben ser más duros, contemplar más cosas. Tendrían que velar por el bienestar animal. En los exámenes actuales con que haga el mínimo ya está”, reivindica Calixto.

Algo parecido a lo que rige en Reino Unido, donde “hacen exámenes anualmente, y si el perro falla tú te vas de guías de caninos”.

Unidad de élite

Para el representante sindical, que cuando adquirió su primer perro peleó por todos los medios para conseguir una cesión y se dio de bruces con todas las puertas a las que llamó, la Unidad de Guías Caninos, debería ser una unidad de élite “y al final es una unidad que le falta mucho, porque no se le da la importancia que debe, no se reconoce que los perros son seres vivos. Los perros no tienen las horas que necesitan al día de entrenamiento. El perro está en formación toda su vida, al principio es la básica para que detecte el olor, pero luego hay que mantenerlo y seguir avanzado”.

Otro punto de mejora en esta unidad: “Cuando haces el curso inicial de guía canino te dan unas pautas a seguir, luego tú te vas formando fuera de la Policía, y lo que tú vas aprendiendo es una evolución, cada guía hace un aprendizaje con su perro, es inviable cambiarlo de manos como la pistola que no evoluciona”.

El cambio de los Estatutos también debería incluir que desde el mismo momento en que el funcionario acceda al curso de guía canino, el perro debe ser responsabilidad del guía, así como de la Administración, pero no como un objeto de quita y pon, sino como un ser con vida que pertenece al Cuerpo desde que nace y hasta que muere.

 

Modelo a seguir

Según Toribio en EE UU, aunque no es referencia de muchas cosas, de esto sí, los perros militares tienen el rango de suboficiales para que se les dé la importancia que tienen y se les reconozca su trabajo.

Otro modelo a seguir serían nuestros vecinos de Portugal o Francia donde a los perros no se les considera ni personas ni cosas, sino “otra forma de vida” lo que ya les otorga un régimen de protección mucho más elevado que a los nuestros.

Además, si a los perros de trabajo, según el abogado, se les concede ese estatus la Administración se tiene que responsabilizar desde que los compra o adquiere hasta que se muere, lo que redunda en mejor calidad de vida.

Esta modificación la puede “hacer cada Cuerpo a nivel interno en sus estatutos, creando un régimen jurídico que ayude a pontenciar el bienestar animal”.

Por su parte el portavoz de Jupol apunta que no hace falta salir de nuestras fronteras para seguir un modelo. “Un ejemplo a imitar sería la Policía Vasca, cada guía tiene el perro asignado y es responsable de él como si fuera suyo. En España ya tenemos un régimen a seguir”.

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