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Cebar a un perro también es maltrato

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Copito es un perro blanquito, adorable, simpático, que llegó al Centro de Acogida de Animales de Teguise, Lanzarote, junto a varios hermanos con unos tres meses. Es asustadizo y, como nadie se preocupó de enseñarle, ante un movimiento brusco o algo inesperado para él reacciona mordiendo a quien tenga delante. Ya pasó por varias familias, que lo devolvieron por este motivo, pero la última, para evitarse problemas lo “cebaba” y llegó a triplicar su peso en menos de un año. “No entendemos cómo lo hicieron, es algo casi imposible, se lo recogimos de nuevo y le hemos buscado un mejor sitio”, indica a LADRIDOS Nuria Cárdenas de Huella a Huella.

Por Emerre IGLESIAS

Copito llegó a las instalaciones municipales de cachorro con algunos hermanos más. “Es el típico caso de cachorros maravillosos, blanquitos, pequeños, que a todo el mundo le gusta. Estuvo tres años con una familia, no le dieron educación que se merecía y al final lo devolvieron porque mordió a varias personas”, matiza Nuria. 

El calvario de este perro mestizo no acabó aquí. Tras un breve tiempo en el centro, apareció otra familia interesada en adoptarlo. “Les avisamos de que mordía y que había que educarlo. En sólo dos días lo devolvieron porque mordió a un miembro de su familia”. Nuevamente se integró en el centro municipal, donde los voluntarios de Huell a Huella van un día a la semana y los sacan. 

Una tercera familia quiso adoptarlo. Se le informó también de que mordía, “y dijo que lo asumía y que no había problema porque lo educarían. En las fotos que nos enviaban de seguimiento de la adopción veiamos que iba engordando y les dijimos que lo controlaran y le diesen algún pienso especial para mantener su peso de los nueve kilos de cuando lo entregamos”, indica Cárdenas.
Cómo es un perrito que es pequeño, es blanquito y es mono, la gente se cree que no va a dar ningún problema y no piensa en los comportamientos que va a tener”. “Copito no es un perro que muerde siempre, no es un perro que tú sepas que cuando haces alguna cosa te va a morder. Lo hace de repente, por sorpresa, porque se le hace algo que no esperaba y muerde”.
Al parecer esta familia, que lo tuvo menos de un año, le daba de comer sin parar para quitarse problemas de encima.
“Sinceramente es que no sabemos cómo puede llevar el perro a esa situación. Ellos nos diijeron que Copito no quería pasear y entonces no lo sacaban. Pero era normal, no podía moverse con ese peso y tenía mucho riesgo de morirse. Llegó casi al triple de su peso. Es difícil hacer algo así y en menos de un año, la verdad es que es brutal”.
Desde Huella a Huella comenzaron a pensar en recuperarlo. “Nosotros estábamos ya planteándonos retirarlo porque el perro estaba muy gordo y enfermo, claro. No nos hacían caso. En este proceso nos dijeron que lo devolvían porque mordía y porque no sabían qué hacer con él y no insistimos porque ya queríamos recogerlo”, señala la integrante de Huella a Huella..
“Esto es otra forma de maltrato, el perro estaba hasta deforme. Le hicimos análisis y tenía todo disparado, se les acorta la vida. Al verlo quedamos impactados, pesaba más de 23 kilos”.
“No es un caso aislado, con algunos perros adoptados tenemos que estar avisando a las familias de que se está poniendo gordo”.
Ahora Copito ha ido hasta Barcelona a una asociación que educa a estos perros y les busca una familia que lo adopte. Ya mejoró bastante y en un mes bajó a 16 kg.

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