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La lucha de un mestizo contra los pirómanos

fuego

 

En 2017 hubo en España casi catorce mil fuegos en nuestros bosques, de los que más de cinco mil afectaron a más de una hectárea. En Cataluña hubo 85 fuegos de más de una hectárea, un alto porcentaje de los cuales fue intencionado. En 22 de ellos fue determinante para descubrir a los pirómanos, Piris, un mestizo de pastor vasco que junto a su guía Lluis Pallarés trabaja en la detección del uso de acelerantes del fuego en Cataluña desde hace unos dos años

Por Emerre IGLESIAS

“Piris es un perro de casa mestizo de pastor vasco, que en su día fue adoptado. Yo me puse en contacto con los compañeros que trabajaban ya con perros uno en veneno y otro para rastros de lobo y oso y con sus consejos empecé a trabajar con mi perro de casa”, señala a LADRIDOS este agente rural de la comarca de Igualada.
Piris entrena a diario pero sólo sale a trabajar bajo demanda, es decir, tras un incendio los compañeros especialistas de Lluis hacen la investigación para determinar un punto de inicio del fuego y a partir de aquí se establece la causa. “En los intencionados puede ser que se haya ayudado a la inicial del fuego con algún tipo de acelerante, llámele gasolina, disolvente o lo que sea, un producto que lo que hace es ayudar a la inicial del fuego. Una vez establecida esta posibilidad se solicita la asistencia del perro y hacemos una inspección del área que ellos han determinado”.
Piris rastrea el inicio y si dentro de ese área detecta una sustancia que él la tenga introducida previamente la marca, se procede a recoger la muestra de tierra y se manda a analizar científicamente. Para llegar a hacer este trabajo Lluis ha tenido que enseñar a su perro unas 7 u 8 sustancias. Empezamos con las más básicas y con la experiencia de los compañeros, según se van encontrando nuevas cosas vamos introduciendo algunas más, ahora mismo tiene 7u 8 y ya nos vamos a plantar”, matiza el agente rural.
La idea de preparar un perro para detectar los acelerantes del fuego surgió por la dificultad de poder recoger muestras que luego sirvieran como pruebas. “Esto es un campo de nuevo para nosotros, la problemática que nos encontramos es un poco la razón por la que inicié este camino. Porque cuando había un incendio intencionado podías llegar a oler la sustancia, si es una sustancia muy pesada y con un olor muy característico, pero aquí se acababa todo porque era muy difícil determinar el punto de donde salía, no podías coger muestras, a partir de aquí se paraba la investigación podías poner algo en el atestado pero no podías coger pruebas ni nada y no era una prueba que sirviese”, relata Lluis..
Por su cuenta comenzó a adiestrar a su perro, que ya contaba con 5 años. Sus compañeros le dieron algunos consejos y decidió formarse por su cuenta, “ un poco en mi tiempo libre y detectamos que el perro que teníamos en casa tenía la capacidad para trabajar, lo cogía súper rápido”. Esta preparación duró un año, es entonces cuando Pallarés habla con sus superiores y les relata que había hecho ese trabajo y “que yo creía que podía dar buenos resultados en el rastro de acelerantes del fuego, ellos lo vieron con buenos ojos y el verano pasado ya comenzamos asistir a incendios en todo el territorio de Cataluña”.
Lluis compagina su labor con Piris con sus rutinas diarias como agente rural. “Las salidas con Piris es bajo demanda, muy estacionaria, en los tres meses verano hay una carga de trabajo muy importante en Cataluña donde hay zonas con riesgo de incendio muy alto; el resto del año hacemos ejercicios de entrenamientos”. “En verano si hay un incendio se me comunica y me desplazo a un sitio, a diario no voy con él porque en verano son meses de mucho calor”. El estreno de Piris fue en 2016 que hizo un servicio, y ya en la campaña de 2017 ya realizó 22 salidas a sendos fuegos.
Para este agente rural es importante acabar con la compra de perros para estos servicios, y más en el Cuerpo de Agentes Rurales. “Nosotros como agentes rurales, defensores de la naturaleza y de los animales, debemos trabajar más por adoptar perros y romper con la compra y la cría de nuevos animales. Éste es un perro de casa que en su día fue adoptado y funciona muy bien. Hay que hacerles primero un test para ver sí son aptos para el trabajo y si se adoptan, pero hay que fomentar la adopción. El Cuerpo de Agentes Medioambientales deberíamos de tenerlo como programa, romper con la dinámica de comprar o criar perros”, señala de forma tajante.
Que el perro de trabajo sea el perro de casa tiene una ventaja añadida: el fuerte vínculo entre guía y can. “Al ser nuestro perro hay una complicidad que quizá no existe en perros que se adquieren para unidades caninas para el trabajo”.
La dificultad específica de trabajar en detección de acelerantes del fuego está en el grado de la evaporación que tenga la sustancia, ya que se puede quemar en mayor o menor cantidad. “Nosotros no lo detectamos pero la nariz del perro sí. Una gasolina quemada al 20% al perro le da un olor diferente que si está quemada al 80%. Por eso la dificultad en esta modalidad es que tienes que enseñarle diferentes grados de la evaporación ahí está la complejidad”. Para ello, Lluis lo que hace es intentar siempre trabajar lo más real posible. “Aplico la sustancia y la quemo y espero que se acabe, voy de más pureza a menos. Al principio la dejo poco rato y luego la dejo para que ya se queme del todo y me ha funcionado muy bien”.
Pero si esto es una complejidad, la ventaja de este tipo de detección es que los trabajos son siempre muy cortos. “Ya sea entrenando o en un incendio de un caso real como mucho mucho son 15 minutos o 20, es muy diferente por ejemplo al perro de rescate de personas, que son trabajos de horas o días”.
En la actualidad hay tres agentes rurales en Cataluña trabajando con sus propios perros. Lluis con Piris en acelerantes del fuego, y dos compañeros, Pepe en venenos y Juan en rastro de oso y lobos. Dos de ellos están en Igualada, y el tercero en Lleida, desde donde se desplazan a cualquier lugar que sea necesario en toda la comunidad. Por parte del Cos d’Agente Rurals se ha propuesto ya regularizar la formación de la Unidad Canina y comenzar a trabajar con ello, pero todavía no está en marcha; por el momento existe la voluntad política y los agentes siguen desempeñando esta función por su cuenta, eso sí, con el apoyo y respaldo total de sus superiores.

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