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Comunicación y conocimiento 

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Parémonos a pensar por unos instantes en la forma de vida de nuestros perros fijándonos en la cantidad de situaciones que son controladas por nosotros y en las que, además, damos por sentado que ellos deben comportarse como nosotros tenemos en nuestra cabeza, según nos parece qué es lo correcto. Realmente les exigimos que se adapten a nuestra forma de percibir el mundo y bajo reglas humanas.

POR Virginia Torrecillas Hernández
Educadora canina de Globus Natura

Para ilustrar lo que tratamos de exponer pondremos algunos ejemplos: nuestro perro sale a la calle cuando nosotros decidimos, pasea por donde nosotros queremos y el tiempo que estimamos oportuno, se relacionan con quien nosotros filtramos, etc. Si pasamos estas situaciones a términos humanos es muy probable que tuviéramos más de un conflicto con aquellos que deciden tantas cosas por nosotros en nuestra vida y, que empeoraría porque en la mayoría de ocasiones no existe una forma de comunicación común y legible para ambas partes, sin embargo, la mayoría de nuestros perros se adaptan muy bien a este marco de convivencia haciendo gala de su gran capacidad social y adaptativa. Lo que ocurre es que no todos los individuos son iguales y no siempre son suficientes las actividades que compartimos con nuestros perros ó la forma en la que las planteamos, por lo que en muchas ocasiones aparecen problemas en la convivencia. Es importante darse cuenta que lo que vemos, el comportamiento, solo es el resultado final de un proceso valorativo interno que el individuo realiza de una situación guiado bajo un estado emocional.
Por ello, es fundamental que nosotros aprendamos a acercarnos a entender como percibe el mundo un perro, comprendiendo el procesamiento interno que realiza cada individuo atendiendo a su comunicación oral y corporal. De esta forma, estaremos en disposición de generar herramientas para ayudar a nuestros perros en la gestión de algunas situaciones a través de un lenguaje de comunicación que sea común a ambos individuos.
En nuestro trabajo como educadores caninos nos alegra cuando las personas nos visitan con sus cachorros para aprender a educarles y a comprender cómo deben manejar situaciones cotidianas desde el respeto y la empatía haciéndole entender al pequeño/a lo que queremos de él/ella, aprendiendo a enseñarle a gestionar la frustración o la emoción base que acompañe al proceso. El problema viene cuando la mayoría de veces llegan a nosotros personas que ya no logran entenderse con su perro y/o el animal ha desarrollado sus propias herramientas para resolver situaciones que, desde su punto de vista, considera problemáticas. El conflicto se da cuando la resolución de las situaciones por parte del perro deja de ser adaptativa para él, creándole problemas en su relación con su familia y con el resto de individuos de su entorno. Por ejemplo, perros reactivos a personas y/o otros animales.
Hemos dicho que es importante crear un lenguaje común para ambos pues dar por hecho que lo que uno/a quiere comunicar en cada momento es lo que el perro/a está entendiendo es del todo incorrecto. Por tanto, acabamos generando un problema que no existía y que en la mayoría de los casos ni siquiera somos conscientes de la relación que existe en esta secuencia descrita. Lo injusto de todas estas situaciones son que el perro es un gran incomprendido y que, además, de no dotarle de ayudas para resolver las situaciones de forma mas adaptativa, demasiadas veces tienen muchas opciones de ser abandonados sin muchas mas alternativas

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