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Perros antiminas, los héroes rusos hechos de una pasta especial

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La historia de los perros antiminas de la Federación Rusa es una historia de dolor y evolución. De ser canes que eran entrenados para morir reventados bajo los tanques enemigos en la época de la Unión Soviética han pasado a ser los más respetados y valorados en el ejército ruso. Equipados con sonda, detector de minas y medios especiales son capaces de descubrir minas hasta a 40 cm de profundidad. Los mandos militares miman al máximo a este tipo de canes, principalmente pastores alemanes, al ser conscientes de que su trabajo es insustituible. Los militares formados en el centro cinológico 470 del Ministerio de Defensa para guiar a estos canes tienen que estar hechos de una pasta especial.

Por Óscar REKALDE

Cada seis meses el Ministerio de Defensa organiza un curso de capacitación en el Centro Cinológico 470 ubicado en Moscú. Los reclutas que quieren participar para ser formados en perros antiminas tienen que tener unas características especiales, casi de súper hombres. Las clases son de seis días a la semana durante ocho horas por espacio de cuatro o seis meses. Aunque su preparación es fundamental, los formadores valoran casi más su capacidad para cuidar del perro que será su compañero durante toda la vida laboral del can.

En el último año, el Ministerio de Defensa ruso ha multiplicado por más de cinco el número de perros entrenados para este fin y en cada curso se llegan a “licenciar” hasta 150 binomios. “La decisión de ampliar el número de perros especialistas en detectar minas es porque la experiencia en las labores humanitarias en todo el territorio de la Federación Rusa e incluso en la labores desarrolladas en el extranjero, ha sido muy positiva” señaló Yuri Stavitskiy, jefe de las tropas de Ingeniería de las Fuerzas Armadas.

La misión principal de estos binomios es el reconocimiento de los campos minados, los caminos y vías de columna, la detección de minas o explosivos a varias profundidades, el desminado de asentamientos u objetos y el constante desminado de terrenos. En estos binomios se suelen utilizar pastores alemanes, o en algún caso pastor de Europa del Este, por su alto grado de intuición, su versatilidad a diferentes situaciones y su gran resistencia, características en las que destaca muy por encima de otros perros de trabajo.

La formación de especialistas como guía de perro de trabajo incluye el conocimiento teórico (contenido y trato de los perros de servicio, la anatomía y la fisiología de los perros, veterinarios, las bases teóricas de formación, etc.) y la adquisición de habilidades prácticas como la utilización de las herramientas y equipos adecuados (formación práctica en jaulas, pasear al perro, limpieza lugares de alojamiento, su aseo, baño, alimentación y agua, proporcionándoles unos mínimos cuidados veterinarios para la prevención de enfermedades entre los perros, la capacidad de determinar signos de un perro enfermo y la necesidad de trasladarlo a un veterinario). 

Los inicios de esta formación son fundamentales para establecer un buen binomio. Los mandos militares están muy pendientes a posibles dificultades que surjan en la unión entre guía y perro, lo que llevaría a graves problemas para desarrollar las habilidades necesarias del can. Según el Ministerio de Defensa, la razón de tales dificultades puede ser la poca motivación del guía por la especialidad; cualidades personales negativas, como pereza, indiferencia, crueldad hacia los animales, desorganización personal, etc. u otras posibles razones como conocimiento deficiente de la fisiología del comportamiento del perro o de las técnicas de entrenamiento. Si se detecta cualquiera de estos inconvenientes, el militar es retirado de forma inmediata de la preparación como guía de uno de estos perros. 

Otras de las exigencias al guía en el binomio antiminas es que siempre transporte a su perro en un vehículo blindado y, antes de exponer al animal, debe hacer un reconocimiento personal delante del perro para encontrar signos de la presencia de minas. Cuando un perro detecta una mina o una carga de un explosivo, el guía tiene que evitar por todos los medios que cave en el suelo sobre ellos. Con la ayuda de la sonda o el detector de minas que lleva el perro, el militar debe colocar una bandera e informar a su comandante de la ubicación.

Las cualidades profesionales que se le exigen al aspirante a ser guía canino es fundamentalmente que tenga la capacidad de anticipar la situación y el comportamiento de los animales en los cambios inesperados en el trabajo; además de una alta concentración de atención; lo que se denomina ojo dinámico, la capacidad de evaluar la dirección y la velocidad de movimiento del perro; saber cambiar rápidamente la atención de un objeto a otro; mantener la atención en el tiempo y los intervalos de descanso del perro; ser capaz de prestar atención a varios objetos o actividades a la vez; muy buena memoria para los comandos que tiene que dar a su perro sin ningún tipo de ambigüedad; estabilidad neuropsicológica en situaciones extremas; ausencia de aspiraciones asociales obsesivas (inclinación al alcoholismo, crueldad, etc.); firmeza, resistencia; trabajar por la excelencia, el poder, el liderazgo y ausencia de depresión y falta de agresividad en los casos de fracaso. 

Los mandos militares valoran a los guías por su capacidad para enviar comandos al perro, para tomar decisiones operativas con el fin de eliminar los casos de duda y por la claridad y la confianza en las acciones de guía. También por el nivel de calidad de los entrenamientos, por los conocimiento de las disciplinas previstas en el programa; así como por el cumplimiento riguroso de las normas para la búsqueda de minas y explosivos tanto en el interior como al aire libre y por su actitud benévola, pero estricta hacia el perro.

Todas estas exigencias y la constatación de que se cumplen ponen de manifiesto la gran importancia que el Ministerio de Defensa pone en los perros antiminas y su visión de ellos. “A pesar de los medios de alta tecnología para diseñar armas, las habilidades naturales de los animales siguen siendo indispensables en diversas situaciones. Al diseminar objetos que contienen estructuras metálicas y fragmentos, ningún detector de minas reemplazará el sentido del olfato de uno de estos perros de servicio”, matizan desde el Ministerio de Defensa.

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