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EL PROYECTO

Felicidad tras rozar la eutanasia 

bichosraros

 

Por Emerre IGLESIAS

En una zona de campo una manada de perros correteando con artilugios en sus cuerpos se agolpa junto a la puerta de su casa. Sus ladridos de alegría y emoción se entremezclan con el ruido de las sillas chocando en su empeño por situarse lo más cerca de la visita en su carrera por darle la bienvenida y demostrar su cariño. La felicidad de estos canes, que la mayoría estuvo a punto de ser eutanasiado, es un canto a la vida animal que las creadoras de este proyecto, María y Macu, lo describen como un estilo de vida, lejos de cualquier drama. Es la protectora http://bichosraros.org, que acoge y proporciona una vida feliz a perros, la mayoría parapléjicos. 

Los casi ochenta perros que tienen entre la casa y la finca llegan a este remanso de paz y jolgorio desde cualquier punto del planeta. Ante el dilema de eutanasiar al animal que por diferentes motivos sufre una paraplejía, carece de patas o las tiene inmóviles, María y Macu, creadoras de bichosraros.org no lo dudan: “en cuanto se ponen en contacto con nosotras, si su idea es eutanasiar al perro, la respuesta es clara, lo traemos aquí y nos encargamos de que sea feliz”.

Todo empezó hace años por la propia profesión de María. Su preocupación por el bienestar de los perros y ser enfermera hacía que no le costase ocuparse de aquellos a los que había que hacer curas. Fueron cogiendo perros de protectoras, cada vez más, se cambiaron de casa y casi sin darse cuenta tenían una manada de perros con dificultades de movilidad que crecía y crecía. “Hacía falta darle forma oficial a este trabajo, ya no se trataba de dos ‘locas’ que se rodeaban de perros con problema de movilidad”, indica Macu a LADRIDOS. Y hace seis años plasmaron lo que ya era su vida en una protectora especializada en cuidar de perros parapléjicos “que son los que menos salida tienen porque necesitan unos cuidados muy específicos y a largo plazo”, indica por su parte María. 

Esta casa de campo, ubicada en la sierra de Madrid, está muy lejos de ser una especie de hospital veterinario, residencia de enfermos, lugar triste, centro para el llanto o la depresión… “Las lágrimas y la compasión se quedan fuera de la puerta, aquí no entra nadie con actitud de pena, son perros felices, viven como cualquiera, a ellos les da igual llevar silla o no, juegan mucho, se mueven por todo este espacio”, comenta María con una sonrisa de satisfacción. 

Los perros, todos con algún tipo de discapacidad, están repartidos entre la casa, donde vive María con unos 20 parapléjicos ubicados en la planta baja, y la finca, a muy poca distancia. Suelen llegar de avisos de protectoras. “Normalmente son todos abandonados, cuando sufren un accidente la familias los dejan, piensan en la eutanasia, y algunos veterinarios incluso se ponen en contacto con nosotras”, indica María.

Bichosraros.org recoge animales con movilidad reducida de cualquier punto del planeta

“Vienen de cualquier rincón, mira éste vino de Egipto y hace dos días nos llamaron de Castellón, de un perro recogido en la perrera con una lesión medular, en cuanto preguntamos cuál era la alternativa y nos dijeron que la eutanasia no lo dudamos, nos lo traemos”, relata Macu.

Hay protectoras que puntualmente cogen algún caso y cada vez hay más gente que se anima, pero todavía hay poco. “Son animales que en principio nadie quiere, otra cosa es que lo tengas en casa y que le pase. La gente se asusta, no sabe cómo va a manejar la situación, pero cuando lo tiene en casa ya va viendo que no es tan difícil”, cuenta María.

Las responsables de bichosraros.org no tienen entre sus objetivos prioritarios buscar adopciones, “Para que estos perros salgan en adopción nos tienen que mejorar las familias, tienen que vivir mejor. Aquí no puedes venir llorando, ellos son la caña, son felices, tienes que decirles que son guapos, porque son guapos, darles cariño. Yo me ocupo todos los días de que sean felices y contentos para siempre. Si alguien viene, tiene que ser porque le ofrece algo mejor”, describe María. “No buscamos adopciones, nos tienen que pedir los animales, no los ofrecemos”, matiza Macu. Esto no quiere decir que no haya adopciones. El pasado mes hubo dos, pero es casi una excepción. 

La rutina en estos perros, como en todos, es fundamental. Como María trabaja de noche, durante el día se encarga de ellos, y Macu que lo hace de mañana, por la tarde está dedicada a los canes.

En la casa, los perros están divididos en tres grupos: los incontinentes pero que tienen movilidad por ellos mismos; los grandes y los parapléjicos. Salen al jardín por turnos y se pasan muchas horas corriendo y jugando. “Mientras tanto cambiamos sus mantas y camas y lavamos todo a diario” nos cuenta María. En la planta alta de la casa no hay perros, es para la familia. Están todos juntos en la planta baja en zonas comunes. Salen de sus dormitorios dos veces al día cada grupo, también se les hace rehabilitación  en una especie de invernadero habilitado para ello. Algunos van a un centro de hidroterapia para perros. “El siguiente paso es colocar una pequeña piscina para poder hacer aquí todos los ejercicios, porque los desplazamientos son complicados”.

Cada perro de bichosraros.org tiene su propia de silla de ruedas, y la protectora tiene un almacén que presta o dona a otras protectoras que las necesitan. “Habrá unas 20 o 30 donadas, ya no sabemos ni dónde estarán, unos las devuelven, otros no. No llevamos ningún registro, a quien le hace falta nos pide y si podemos se la cedemos”, indica Macu.

“Todas las sillas que nosotras tenemos son de Ortocanis, porque no vale cualquiera. Estas son de calidad, y, desde nuestro punto de vista, las más saludables para los perros, las sillas tienen que mejorar la vida de los perros, no estropearla. Son sillas que mantienen la columna recta del perro, la cadera en su sitio, hacemos rehabilitación así”, relata María.

María y Macu son el “alma mater” de este proyecto, “somos el esqueleto, pero hay gente satélite que nos ayuda, haciendo acogidas, trayendo pienso o material, en limpieza general, en pintar, en eventos… Con casa de acogida  no trabajamos porque ya nos devolvieron alguno y fue complicado”, dice Macu.

En verano el moquillo afectó a los perros y la situación fue difícil. Estaban tristes y algunos se marcharon para siempre. Ahora ya está superado, pero han tenido que dar un giro a sus planteamientos. “Hemos agotados todos nuestros recursos, préstamos, hipotecas, rehipotecas... ya no nos conceden más. Y aunque nunca quisimos, hemos abierto una campaña de socios. “Hay mucha gente que comparte nuestra forma de trabajar y nos pregunta cómo puede ayudar y para nosotros es la bomba una pequeña aportación mensual”, relatan.

http://bichosraros.org

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