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LA SOLIDARIDAD

LADRIDOS apadrina a Oso 

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Todos los perros tienen derecho a  vivir felices y cuidados por los humanos. Por desgracia, muchos de ellos pasan una vida llena de maltrato, desprecio, agresiones o abandono. Por suerte, hay gente que se implica en la tarea de devolverles un poquito de la felicidad que les fue arrebatada. Es el caso de Montse Bou y su proyecto Empathía, donde los canes mayores van a pasar sus últimos días felices. Pero estos proyectos  necesitan financiación y apoyo.

Oso, estaba en un cañizal junto a un río tumbado con las orejas llenas de mordeduras y en los huesos el 26 de enero. Tenía frío y una mirada triste sin apenas fuerza para levantar los ojos. Estaba deshidratado, agotado y sin apenas movilidad en sus patas traseras. La artífice de Empathía, Monstse Bou, junto a tres amigos lograron sacarlo de las zonas de las cañas. Recibió atenciones veterinarias y se quedó “ingresado” en la casa del santuario donde improvisaron una especie de UVI con suero. 

El anciano mastín tenía chip, por lo que contactaron con el propietario el cual justificó la ausencia de Oso de su casa en que al parecer el perro, ya mayor, se había ido en busca de un lugar tranquilo para morir. El dueño, un payés que ya lo había dado por perdido, accedió finalmente a cambiar el nombre del titular del mastín, y Oso pasó, de forma oficial, a formar parte de la familia de Empathía, donde reside tranquilo y entre el cariño de Monste y alguna que otra perra anciana con la que comparte ratos de sofá o de descanso en el exterior de la vivienda.

Oso, que realmente es un “oso amoroso”, a veces prefiere dormir directamente en el suelo, al parecer porque le duelen las patas traseras debido a que sufre artritis, para lo que recibe medicación. 

En el santuario le han preparado una camita blanda, que suele compartir con sus novias, ya que es todo un Don Juan. Su actividad preferida es descansar tranquilo, tomar el sol, tumbarse en su sofá favorito y recibir caricias.

Gracias a la iniciativa de Monste Bou, Oso está descubriendo en la vejez lo que es vivir tranquilo y feliz. Una vida que hasta ahora se le había negado, ya que en la casa de la que huyó pasaba sus días atado a una cadena en el interior de una caseta medio derruida en condiciones insalubres.

LADRIDOS ha decidido apadrinarlo después de ver su mirada cariñosa en un post colgado en Facebook por Monste en el que relataba que Oso se pasaba el día sin moverse esperando la vuelta de su novia, una labradora ubicada en otra zona de la casa por estar en celo.

Con este apadrinamiento, LADRIDOS quiere dedicar así una parte de sus modestos ingresos publicitarios a ayudar a proyectos valientes como el de Empathía y colaborar en el bienestar animal y en la reducción de las cifras de abandono.

De esta forma la revista afianza su compromiso adquirido de destinar una parte de los ingresos aportados por sus anunciantes a proyectos que trabajan y dedican su trabajo a mejorar la vida de aquellos perros que buscan una segunda oportunidad.  

 

Empathía, Santuario de perros ancianos. (LADRIDOS, julio 2017)

Un sueño de vida, un carácter atrevido, una ruptura con el pasado, toneladas de ilusión, una masía que se cruza en su camino, perros que suplican por un rayo de luz… esto es Empathia, un proyecto único en España que proporciona un final feliz y en familia a aquellos cánidos que han llevado una vida llena de dolor y amargura. Y amargura es lo que ahora siente el corazón de Monste Bou, su promotora, al ver que su proyecto corre peligro por problemas logísticos con el dueño de la masía, donde ahora vive con sus 14 perros adoptados, ancianos o enfermos, cada cual con pasado más horrible.

Bou habita en una masía en la provincia de Tarragona en régimen de alquiler con un pacto de larga duración. Su proyecto está pensado para llegar a albergar hasta 50 perros, todos ellos viviendo en familia en el interior de la casa con ella.  

“Ahora tengo 14 perros, el proyecto ahora está parado. El objetivo era llegar a 50 canes. Es una masía muy grande y los perros viven conmigo. Hay un cercado, entran, salen, corretean, pero viven en la casa. Esto es lo más interesante y lo diferente de cualquier otro proyecto. Para mí es un placer; unos viven en la sala, otros en el pórtico, tienen sus propios rincones”, relata Montse a LADRIDOS.

El proyecto Empathía contempla hacer como una especie de apartamentos con container de barcos o con paja de tal forma que en cada uno de ellos podían instalarse unos nueve o diez perros con un voluntario, y vivir así en familia. “La idea es hacer como apartamentos en la finca para que cada uno tuviese su espacio en la casa, como en grupos de convivencia de nueve o diez perros con un voluntario que también puede hospedarse en la finca. De esta forma podíamos llegar hasta los 50”. 

Entre los perros, los hay ancianitos que nunca habían conseguido vivir bajo el hogar de una familia; otros están enfermos o con discapacidades, lo que les hace muy vulnerables. “En cuanto llegan aquí rejuvenecen, y son felices”.

Empathía


¿Cómo puedes colaborar con Empathía?

- Ser socio a partir de los 10€.

- Apadrinar o amadrinar a un perro del Santuario por al menos 20€.

- Realizar un donativo en las cuentas: 
PayPal Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
C.corrent. ES15 0075 0847 3106 0500 4543

- Colaborar con la opción de Teaming en https://www.teaming.net/projecteempathia-santuarioparaperros

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