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Cómo socializar en la edad adulta

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La mayoría de los problemas de comportamiento vienen por una mala socialización cuando son cachorros. Una pregunta muy frecuente es: “No lo socialicé a tiempo, ¿qué hago? Un perro de este tipo no es fácil de tratar y puede presentar infinidad de problemas de comportamiento. Hay que hacer una lista de las causas de estrés en el perro que puedan llegar a generar timidez, inseguridad, miedo, agresión, entre otras cosas y trabajar de la mano de un experto en comportamiento, un etólogo.

POR J. Rodrigo Martínez VelascoMáster en Etología Canina y adiestrador.


Diez ejercicios que los propetarios pueden trabajar con su perro.
1. Premiarle únicamente cuando realiza algo que nos agrada. En un perro mal socializado no se puede dar amor por todo, es decir, hay que redirigir el mismo amor a momentos de tranquilidad y estabilidad.
2. Pasear de forma estructurada, en orden y sin jalar. Tiene que saber hacer las cosas en el momento que tú se lo digas. Un perro de este tipo no aprendió reglas de convivencia. Si es agresivo, hay que tener máximas precauciones
3. Premiarlo por todo lo que queremos que repita e ignorarlo o corregirlo, dependiendo el nivel de motivación, ante lo que no queremos que se repita.
4. Exponerlo a todo tipo de estímulos. Llevarlo con correa a lugares muy concurridos por perros y personas. Puede haber arranques de extinción de conducta donde hace un esfuerzo para evitar la situación en caso de miedo, pero pasará y cada vez será menos intenso. No terminar el ejercicio hasta que el perro se calme, de lo contrario agravaremos la situación.
5. La desensibilización sistemática es otra gran opción. Jugar con el perro y hacer cosas divertidas, o dar lo que más le guste frente a lo que le provoca ansiedad, miedo o agresión a una distancia en la que tenga el estímulo a la vista pero no se produzca la respuesta no deseada y poco a poco acercar más y más al perro a este estimulo que educe una mala conducta.
6. Es de suma importancia una vez logrado que “tolere” más los entornos que eran negativos utilizar el premio y que en su mente lo que antes era algo terrible ahora se convierta en algo genial. Se logra dándole de comer golosinas una vez tolere la presencia de lo que antes producía la conducta no deseada. Esto se conoce como condicionamiento inverso, es decir, invertir lo que ya tenía el perro como un conocimiento “fijo” y hacer nuevas conexiones sinápticas con esta técnica.
7. No reñir al perro si tiene presencia de ansiedad o miedo. Un secreto es que cuando comience a enfocarse en algo que le provoca alguna de estas dos, llamar su atención y trotar un poco con él, esto lo “posiciona en modo paseo”. Como no pueden pensar en muchas cosas de manera simultánea nuestra energía física se trasmite y sacará la cola de entre las patas o terminará el silbido de la ansiedad, en este punto no se premia ni se castiga al perro.
8. En un perro mal socializado hay que aceptar que en ocasiones la reproducción no puede pasar de modo natural y tendría problemas al cuidar a los cachorros.
9. Hacer una educación avanzada ayudará a que no produzca conductas que son incompatibles con los comandos. Importante no premiar ordenes con estados mentales negativos, por ejemplo, sentado, pero con el perro con mucho miedo. Ya que el perro estará siendo premiado por un comando, pero también por un estado mental negativo.
10. No permitir el hiperapego con el dueño, por más que ame a su perro. Esto es muy contraproducente, ya que sentirá que necesita de un apoyo externo para ser feliz y le provocará mucha inseguridad y ansiedad. La inseguridad se puede convertir en agresión, miedo, y otros problemas y la ansiedad provocará síndrome de ansiedad por separación o ansiedad generalizada

Etapas de la vida de un can
La primera, la prenatal, dentro del vientre de su madre.

Le sigue la neonatal, cuando nace. Se encuentra desvalido y con todos los sentidos no funcionales excepto el tacto y el reflejo de rooting, que se pierde pronto, por el cual detecta fuentes de calor. Sin él no sabría dónde están las tetillas de la madre y moriría. Dura hasta los 12 días.
La tercera es la transicional, cuando pasa de arrastrarse por el suelo y llorar si no encuentra la fuente de alimento a comenzar a desarrollar sus sentidos, olfato en primer lugar, vista, oído, tacto y gusto, pero sobre todo empiezan a explorar y a querer su pseudo independencia. Aún necesitan de su madre para la limpieza y mucho más. Va de 12 a los 21 días, en función de la raza.
Tras ella, la socialización, donde tiene que convivir con perros, otros animales, vehículos, personas (niños, ancianos,,,),  todo tipo de olores, sonidos fuertes, fuegos artificiales y todo a lo que puede estar expuesto en su vida futura, con el fin de no tener miedo, hiperapego y muchos otros problemas relacionados.
Aquí tenemos la famosa impronta, el perro encuentra cuál es su identidad como especie y también se instala en la mente con quien va a reproducirse en un futuro. La impronta la descubre el padre de la etología Konrad Lorenz con las aves y luego gracias a él, sabemos que afecta a los perros. Esta etapa dura desde los 21 días a los 3 o 4 meses donde comienza a tener respuestas intensas de miedo.
Tras ello empieza a ser joven. Su desarrollo es progresivo. En esta etapa no tiene una propiocepción del todo adecuada, es decir no mide sus dimensiones ya que cambia rápidamente. Sin embargo aquí ya empieza a explorar y ser parte de un mundo lleno de riqueza en estímulos. Termina al año aproximadamente.
La etapa de madurez es el máximo desarrollo tanto corporal como mentalmente, al que llega entre los 12 y los 24 meses.
En la fase geriátrica ya tuvo una vida muy feliz y es momento de retirarlo de hacer cosas en las que ya no quiere participar, una especie de jubilación. Debe vivir feliz, tranquilo y con el debido cuidado de edades avanzadas.

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