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Qué hacer ante

el atropello de un gato

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Los accidentes en los que hay gatos involucrados cada  vez son más frecuentes.  Por muy leves que sean, causan gran dolor en el animal. Ante un atropello suelen quedar en shock y lo primero es tratar de que se mueva  lo menos posible

Por Almudena NEGRO

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Según datos del Consejo Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, cada año se producen en España entre 15.000 y 20.000 accidentes por “irrupciones o atropellos de fauna silvestre en las vías de circulación”. De estos atropellos, el 61,7% de los implicados son animales de caza, de los cuales la mayoría son jabalíes, mientras que en un 37,7% los protagonistas son animales domésticos (sobre todo perros) y el 0,6% restante corresponde a accidentes provocados por aves. Los gatos más afectados por atropellos son los callejeros, seguidos de los gatos que salen al exterior sin supervisión. Y son mayor el número de mininos macho jóvenes atropellados que el de hembras, más cautelosas.
Este tipo de accidentes, por muy leves que sean, causan gran dolor en el animal, que, además, en no pocos casos, acaba en estado de shock. Piensa que un coche pesa de media 700 kilos, y tu mascota entre 4 y 7. Así que un simple roce puede ser fatal para el gato. Algunos, como Quasimodo, atropellado en Suiza en 2014, tienen la suerte de salir indemnes. En este caso, el animal fue arrastrado durante más de 16 kilómetros, atrapado en el parachoques frontal del vehículo, sufriendo tan solo leves quemaduras en sus orejitas. Pero este caso es una excepción, aunque no es menos cierto que los gatos de menor tamaño suelen llevarse solo un revolcón, mientras que los más grandes suelen acabar lesionados.
Las heridas graves son frecuentes en gatos atropellados. Un accidente de este tipo puede provocar un daño extenso en los tejidos blandos y en los huesos, afectando a órganos vitales o provocando la parálisis de las extremidades.

¿Qué hago si presencio el atropello de un gato?

Acércate con mucho cuidado. Si el animal ha fallecido, retíralo de la carretera.Si no es así, ten en cuenta que el gato puede estar en estado de shock. Lo notarás por la palidez de su piel, el aumento de su ritmo cardíaco, su respiración agitada o incluso por la pérdida de consciencia. Si está inconsciente, ponlo de lado con la cabeza ligeramente inclinada hacia arriba y estate atento a su respiración. El pulso se lo puedes tomar en la ingle, que es el lugar en donde las patas traseras se unen a la cadera.
Lo primero es tratar de que el animal se mueva lo menos posible, retirándolo de la calzada con sumo cuidado y tratando de mantener su columna lo más recta posible. Si te puedes hacer con un cartón o una madera para transportarlo, perfecto.
Para que el gato, conmocionado pero consciente, no salga huyendo, es importante acercarse muy despacio a él. Tómate tu tiempo y no hagas ningún movimiento brusco que lo asuste. Envuélvelo en un abrigo o toalla y trasládalo lo más rápido que puedas a un centro veterinario. Si es necesario, llama al 112 o al 062.
Si el felino sangra mucho, presiona la herida con una toalla, pero no se te ocurra hacerle un torniquete. No son como los humanos, y podrías detener todo su sistema circulatorio. Si sangra por la nariz o la boca, casi con total seguridad tendrá lesiones internas. Este tipo de lesión requiere atención médica urgente. Puedes comprobar también el color de sus encías: si están rosadas, todo va bien. Pero si están pálidas, es señal de que puede haber una hemorragia interna. Si hay tos con sangre o fluidos manchados de sangre o sus membranas mucosas están cianóticas (azules) o pálidas, te pueden indicar una hemorragia pulmonar.
Durante el trayecto hasta el centro médico, trata de mantener al gato lo más calmado posible, háblale, acarícialo y controla su latido y respiración. Pero jamás se te ocurra facilitarle agua o comida, ni demorar la visita al veterinario. Tampoco se te ocurra automedicarlo. Puedes causar daños irreparables.
Una vez que llegues al veterinario, éste hará una evaluación rápida de las lesiones, con especial atención al sistema respiratorio, cardiovascular y neurológico del animal, para a continuación proceder a estabilizarlo. Una vez logrado este objetivo, se hará una segunda evaluación más profusa. No te asustes si para el veterinario una fractura abierta, escandalosa por supuesto, no es prioritaria. Hay que atender primero a posibles lesiones internas. El veterinario le podrá hacer ecografías, radiografías, analíticas, o limpiarlo, desinfectar y vendar las heridas o estabilizar las fracturas… y en los casos más severos podrá decidir que es necesario el paso por quirófano.

Los datos

6.500  animales domésticos atropellados

4.085  perros

247  gatos

222 equinos

295 accidentes con heridos

muertos

26 heridos graves

Fuente: DGT

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