Los perros que viven en zonas de guerra son cada vez más pequeños

Una selección natural, más que natural forzosa, modifica sustancialmente a los perros que viven en países en situación de guerra. Un estudio realizado en Ucrania descubrió que a partir del conflicto los canes del país son más pequeños, con colores de camuflaje, con orejas erguidas y viven en manada. Una investigación sobre 763 canes de nueve regiones de Ucrania en pleno conflicto armado destapa una transformación de las mascotas en un breve espacio de tiempo
Por Carlos XESTAL
El equipo trabajó con refugios de animales, mientras que veterinarios y voluntarios recogieron datos de perros callejeros en zonas potencialmente seguras y, a veces, en zonas designadas como territorios peligrosos. También recopilaron datos de perros que estaban en primera línea de fuego.
El trabajo fue dirigido por Ihor Dykyy, zoólogo de la Universidad Nacional Ivan Franko de Lviv, que sirvió en la línea del frente durante dos años a partir de 2022 como voluntario de las Fuerzas Armadas Ucranianas.
En tan solo 10 meses, del 17 de marzo de 2023 al 10 de enero de 2024, los perros de Ucrania han cambiado sus rasgos morfológicos por una selección natural que más bien habría que llamar forzosa.
En primer lugar, muchas mascotas, o por muerte de sus dueños o por abandono cuando estos huyeron de la guerra, dejaron de ser perros de compañía y se convirtieron en callejeros obligados a luchar por su supervivencia. De hecho, de los 763 perros estudiados, un 22,3% vivía en las calles, algo impensable antes de que Rusia invadiera Ucrania el 24 de febrero de 2022.
“Desde el principio de la guerra, vimos una situación muy triste con los animales domésticos en Ucrania”, dijo Maria Martsiv, quien fue la autora principal del artículo y es zoóloga de la Universidad de Lviv. “Algunas personas se llevaron a sus mascotas, pero a otras simplemente las abandonaron en las estaciones de tren o en los territorios ocupados”.
La recopilación de datos durante estos diez meses se dividió en tres segmentos: el primero en dos líneas de frente peligrosas, Donetsk y Kharkiv; el segundo incluía perros de zonas donde los bombardeos ocurren con frecuencia, como Zhytomyr, Kiev, Cherníhiv, Poltava o Jersón; y el tercer grupo incluía perros de territorios donde los bombardeos son menos frecuentes como Zakarpatia, Lviv, Volyn o Ternopil.
Sus resultados han sido, cuando menos, asombrosos: los perros de Ucrania a partir de ahora serán más pequeños, su pelaje tendrá aspecto de camuflaje, las orejas las llevarán erguidas, sus patas serán medio cortas, y su tendencia es a vivir en manada.
¿Pero cómo puede ser que los perros cambien tan pronto sus rasgos fenotípicos cuando los criadores para seleccionar una raza necesitan varias generaciones? Bien sencillo, no se trata de que los perros modifican su morfología en dos años de guerra, sino de que los “efectos significativos en las frecuencias de rasgos morfológicos se deben a una selección basada en la mortalidad en el frente”, señalan los autores de la investigación.Supervivientes
En otras palabras, que los perros que sobreviven a la guerra son los que tienen los rasgos descritos en este estudio, por lo que las futuras generaciones serán sus hijos y heredarán su morfología.
Por ejemplo, los perros de tamaño grande tienen más difícil sobrevivir. “Los perros altos mueren con mayor frecuencia debido al sistema de minas activados por un cable tendido sobre el suelo a cierta altura. Mientras que los perros bajos pueden pasar por debajo del cable sin activar las minas. Los perros grandes también tienen más probabilidad de morir o resultar heridos por la metralla de las minas. Por lo tanto, el menor tamaño corporal de los perros en la línea del frente podría ayudar a evitar el peligro”, concluyen.
En cuanto a que van en manada, el cambio es radical. Si antes los perros callejeros en Ucrania deambulaban en un 87% en solitario, en la primera línea de guerra casi todos van en grupos de 2-3 individuos y la mayoría formaban parte de grupos más grandes, lo que les ayuda en conflictos por la comida o por el territorio.
Como conclusión, los investigadores indican que esta selección se basó en la mortalidad más que en la reproducción.
“La guerra actúa como un poderoso filtro que favorece los rasgos que mejoran la supervivencia en condiciones extremas”, dijo Małgorzata Witek, una autora del estudio y estudiante de doctorado en la Universidad de Gdansk, Polonia. [Leer más...]
(Páginas 36 y 37)
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