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Puertas y ventanas cerradas evitan que nuestro gato se escape

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El gato doméstico que no sale de casa tiene mayor esperanza de vida que sus congéneres que están en contacto directo con la naturaleza, expuestos a accidentes, peleas, depredadores… En casa tienen alimentos y cuidados, mientras que en la naturaleza la supervivencia es más complicada y depende de otros factores ajenos a ellos. Las mascotas se aventuran a salir y algunas nunca vuelven. Estudios en diferentes países se decantan por la mayor supervivencia de los gatos domésticos frente a los silvestres

Por E. MUÑOZ

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Se dice que en esta vida no se puede tener todo, ni siquiera los gatos de los que se dice que disponen de siete. Tener todas las comodidades de una vivienda, con la comida, agua y cuidados necesarios cuando se pone enfermo es lo que disfrutan los conocidos gatos domésticos, ahora animales de compañía.
En el otro lado están aquellos que viven en la calle, por su cuenta o en colonias felinas, que disfrutan de la libertad y la naturaleza, alimentándose de lo que les den o de todo aquello comestible que se cruce por su camino.
Los gatos domésticos, sobre todo en los pueblos, tienen un mayor contacto con el campo, con las calles, con los vehículos, mientras que para los callejeros este es el pan de cada día.

Estudios científicos
Los estudiosos de los animales siempre andan buscando espacios en los que investigar y en esta ocasión se preguntaron qué gatos viven más años si son los domésticos o los silvestres. Sin entrar en el estudio que hicieron podemos aventurarnos a decir que ganan los gatos caseros, porque viven en un ambiente más protegido, siempre alimentados y, si llega el caso, cuidados por los veterinarios.
Allá en nuestras antípodas, en Australia, el estudio indicó que los gatos domésticos que salen libremente al exterior tienen un mayor riesgo de accidentes, enfermedades o incluso muerte. Y corren este riesgo porque salen sin la supervisión de un humano.
La gran mayoría de estos gatos que mueren en accidente es al cruzar una carretera, una calle o al buscar refugio dentro del motor de un coche. El grupo de edad que más lo padece son los gatos más jóvenes, a partir de un año de edad, que no tienen la experiencia suficiente para valorar el peligro de un automóvil en marcha.

Se escapa de casa
Según datos de los investigadores, aproximadamente dos de cada tres propietarios de gatos perdieron alguna vez a su mascota cuando salió de la vivienda, generalmente por un atropello, por las secuelas con otros gatos o perros o incluso por alguna caída desde las alturas.
Pero no solo por accidentes fallecen estos gatos caseros, lo cierto es que la curiosidad les lleva a meterse en lugares poco aconsejables. Esto lo pudieron comprobar en USA y Nueva Zelanda con las cámaras que les instalaron en sus collares, pues se adentraban en alcantarillas, en tuberías de riego, cubos de la basura, en propiedades ajenas… e incluso grabaron lo que podían comer o beber fuera de la vivienda.

Alimentación controlada
Aquí entra otro factor importante para inclinar la balanza de la longevidad hacia el lado de las mascotas: en casa la comida está controlada, mientras que en la calle pueden comer restos de alimentos humanos, animales silvestres (este tema también importa a los científicos, pues se cuantifica en millones de animales los que se comen estos felinos domesticados) o incluso de cebos envenenados.
No menos peligroso para un gato casero que hace una excursión por el barrio es encontrarse con otros congéneres, con los que podría haber una pelea territorial, con perros o, si se trata del campo, con otros depredadores superiores, como el zorro. Las peleas podrían producir heridas o incluso la muerte y que nunca supiese el dueño de su destino final.
Cierto es que, a diferencia de los perros, pasear a un gato con una correa no es de lo más natural, puesto que son más difíciles de llevar atados por la calle. Todo es educación, si bien no es tan fácil como con las mascotas caninas, pues los gatos necesitan marcar territorio y se estresan en paseos con correa. Arriesgarse a llevarlos sueltos tampoco es muy aconsejable.

Estimulación en el hogar
Lo cierto es que los expertos dan pautas para que nuestras mascotas felinas puedan llevar una vida sana y segura dentro de las paredes de una casa. También se les puede adaptar un patio o un trozo de jardín, pero bien organizado con redes o barreras especiales para evitar las fugas.
Además, para que el gato esté estimulado cuando vive en el interior, debemos proporcionarles juguetes, rascadores, cuerdas para trepar, acceso a lugares altos, como armarios… Todo esto para que nuestro minino lleve una vida activa y segura dentro de casa, sin exponerse a los peligros del exterior.

Con estos condicionantes, un gato doméstico podría vivir entre dos y tres años más que otro de sus semejantes que lo haga en la calle, donde tendrá libertad y estará en su hábitat natural, pero también expuesto a todos los peligros que hay en la naturaleza o en la civilización, sin contar apenas con ayuda, a excepción de los que estén en colonias felinas controladas.
Así que ojo con las ventanas o puertas abiertas que invitan a nuestra mascota a explorar el mundo. Pueden ser traicioneras.

Los datos
+ 65% gatos domésticos salen de la vivienda

 

(Páginas 34 y 35)

 

Gato: de doméstico a silvestre

 

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La moda de pasear un gato como si fuese un perro le produce estrés

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