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 Escarbar bajo cero, el secreto 

del rescate con perro en avalanchas

Pasar un día lúdico sobre los esquís en Sierra Nevada se puede convertir en una verdadera pesadilla si una avalancha de nieve inunda la estación. El calentamiento global hace cada vez más inestables las montañas blancas. Aunque el riesgo es bajo en esta estación de esquí, Thor lleva sus más de siete años de vida dedicado a ofrecer tranquilidad a los esquiadores. Ante un alud escarbará a toda prisa para marcar a los especialistas donde hay personas enterradas bajo el manto blanco.

Por Emer IGLESIAS

 

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Lo primero para que este sistema de rescate funcione es un binomio a la perfección y Ricardo Bonal y Thor, lo forman. Además, los dos han crecido en Sierra Nevada. El primero integrante del servicio de pistas (los socorristas) desde 1990 cuando solo contaba con 17 años, y el segundo llegó siendo un cachorro de dos meses proveniente de la Guardia Civil de Montaña de Granada. Trabajar bajo cero es su pasión, y también su mayor reto.

Cuando la climatología lo permite, al llegar a la estación a las ocho de la mañana entrenan por las pistas blancas un par de horas antes de que los esquiadores inunden remontes y rampas. A Thor le encanta correr, y lo hace junto a una moto de nieve que conduce su compañero, su guía, su vida, su todo, Richar como lo llaman sus amigos.

Tras esas dos horas en libertad llega el descanso y este malinois de piel clara va a su caseta instalada en el botiquín de Borreguiles, el centro neurálgico de donde parten todas las pistas. Es el momento del descanso, de estar tranquilo a la espera de ser activado para trabajar. Si no es necesaria su presencia, a medio día Ricardo vuelve al botiquín y los dos salen juntos a pasear entre la gente, su sociabilidad perfecta le permite codearse con todos.

Cuando se cierra la estación, alrededor de las seis de la tarde, es la hora de volver a casa. Para este binomio la familia lo es todo y saben que en casa le esperan dos niños y su madre, una “gran familia” como la define Bonal.

Así es un día a día de Thor, pero no siempre es igual. Aproximadamente una vez por semana toca entrenamiento, para lo que se prepara un simulacro de avalancha. Se selecciona una zona con acumulación de nieve en pendiente, un lugar donde se podría producir una avalancha, “se mete maquinaria y se hacen unos zulos profundos, se prepara un campo de avalancha y a los dos o tres días se esconde una persona a unos dos metros de profundidad con el mordedor de Thor”, relata Ricardo Bonal a LADRIDOS.

Una vez en el interior del zulo, se tapa la zona y se hace todo el protocolo de subida con el perro desde el botiquín de Borreguiles. “Se le sube en la moto de nieve o en la maquinaria y una vez en la zona comienza la búsqueda. En una avalancha real lo subimos en un vehículo para que llegue lo menos cansado posible y pueda entregarse a la búsqueda”, indica el guía de Thor.

“En avalanchas, como es un sitio abierto y se ve por donde el perro trabaja, lo que se le enseña es que escarbe, que haga un rascado y marque así el punto por donde hay más salida de olores de posibles personas enterradas. Tras eso sondeas con una sonda y verificas si tocas un cuerpo extraño que no sea nieve y haces un marcaje con una banderita, luego aparece el equipo de paleo, que son los que van a buscar y localizar a la víctima” matiza Ricardo.

Lo más difícil de la búsqueda en una avalancha es que el perro tiene que trabajar entre muchas personas y tiene que saber discriminar al personal de búsqueda de las posibles víctimas. Según Bonal “si puedes llegar con el perro antes de que entre nadie en la zona es lo ideal porque no hay residuos de olores, pero no se suele dar este caso, ya que en una avalancha el factor tiempo es lo más importante, es lo que prima, cuando llegas ya hay gente trabajando y el perro tiene que discriminar y buscar el olor que esté dentro de la nieve de una persona sentada y tumbada”.

Figurante, primordial

Esta es una de las cosas más difíciles de conseguir: que el perro cuando vea una persona de pie por la nieve la ignore y busque solo a las que estén debajo de la nieve.
El socorrista reconoce que “todo es una cadena de trabajo, el figurante es fundamental, si durante su formación el perro aprende a ladrar a un figurante que está sentado o tumbado, si de repente llega una persona de pie, no va a ladrar”.

Ricardo Bonal se deshace en elogios hacia la figura del figurante. “El papel del figurante es el más importante, si tienes un buen figurante sacarás un buen perro. Es la persona que va a motivarlo, la que va a subirle la autoestima, la que sabe cómo colocarse para que el perro nunca falle, para que cuando salga a buscar, salga con intensidad, que tenga una buena búsqueda y que cuando encuentre a una víctima tenga un buen ladrido”.

Antes de la preparación de un perro para avalanchas o aludes es imprescindible que el guía sea un experto en rescate en nieve. Los dos tienen que formar un binomio indisoluble cada uno experto en su área. “El guía tiene que tener conocimientos de nivología, de cata de nieve, de cohesión de nieve, tiene que saber ver y prever una avalancha, esto es lo más importante de un guía de nieve”.

Una segunda parte son los conocimientos de cómo actuar con un socorrista canino ante un alud. “A la hora de entrar en una avalancha, el guía tiene que tener claro cómo colocar al perro, por dónde entrar, si puede entrar o no, cómo entrar, y trabajar con otros medios como son el Arva o el Recco, dos tecnologías  que junto a un perro especializado son los tres medios más rápidos para una búsqueda de personas ante problemas en la nieve”.

Y un tercer factor, igual de importante o más que los dos anteriores, es que el perro esté cerca de los lugares de riesgo de avalancha. “Thor sube a diario en la temporada de esquí porque lo más importante es tener un perro de rescate en Sierra Nevada, está in situ ante cualquier emergencia. La Guardia Civil también tiene perros de rescate en montaña, pero están en Granada, mientras sube el can a la estación puede ser tarde”, cuenta Bonal.

Un binomio experto en rescate ante situaciones de avalanchas, que por ahora no ha tenido que actuar de una forma real ya que la nieve ha respetado durante todos estos años a los esquiadores y visitantes, pero la seguridad a mayores nunca está de más. 

Dos años de formación

Llegar a la especialización que tienen Thor y Ricardo ha significado más de dos años de intensa formación entre los mejores. Con solo dos meses ya se fue a casa de su guía, donde vive desde entonces. Sus primeros seis meses fueron de subidas y bajadas constantes a Sierra Nevada simplemente para habituarse a todos los medios posibles. “Subir en los medios mecánicos, ver a los esquiadores, mezclarse entre ellos, familiazarse con el medio, fue un periodo de socialización muy completo”.
Eligió como formador a Iván Muñoz, un bombero de la Unidad Canina de Rescate de Bomberos de la Comarca de la Ribagorza en Huesca. Thor visitó varias veces a su formador en la montaña aragonesa, y allí aprendió a subir y bajar de un helicóptero, entre otras cosas. A los ocho meses comenzó su formación como perro de rescate, paso previo para ser perro de avalanchas. “Una vez que creas un perro de rescate lo llevas a la nieve, el cambio es fácil porque es un medio menos hostil para el perro”.
En este tiempo el formador vino varias veces a Granada, y Thor y Ricardo fueron en diferentes ocasiones a Benasque. “Siempre nos hemos rodeado de los mejores en perros de rescate y los mejores están en los Cuerpos de Seguridad. Yo tuve la suerte, al pertenecer a Cetursa la empresa que gestiona Sierra Nevada, de poder rodearme de los mejores profesionales del mundo del perro, si no, hubiese sido imposible. Hemos tenido acceso a sitios donde solo entran los Cuerpos del Estado. Iván nos los ha facilitado”.
Thor es propiedad de Ricardo, y su manutención corre a cargo de Tienda Animal, que desde el principio patrocinó la existencia de un perro de rescate en la estación de esquí del sur de España. Cetursa ha corrido con todos los cargos de la época de formación. “Sin estas ayudas es imposible, un particular por su cuenta no puede hacerlo”.

Los números de Sierra Nevada

1,03 millones / año de esquiadores

21 remontes

131 Pistas

110 kilómetros esquiables balizados

364  cañones de nieve

Novedades esta temporada

33 cañones de nieve

K12 kilómetros de suave descenso

1 itinerario de esquí de montaña

punto de medición de la velocidad

 

500 glaciares menos en los Alpes suizos

Los perros de búsqueda y sus guías llevan desde diciembre en las laderas para practicar habilidades de rescate en el período previo a la temporada de avalanchas mortales en los Alpes suizos. Diecinueve personas murieron en los Alpes suizos durante la temporada de invierno 2018-2019, según muestran las cifras oficiales.
Las condiciones se han vuelto más peligrosas a medida que los glaciares de Suiza se retiran debido al calentamiento global, dejando atrás montones de montañas inestables.
Pero el cambio climático no es el único factor, según Christian Reber, presidente de la asociación de rescate alpino de la región suiza de habla francesa.
Un gran peligro es el comportamiento de la gente: hoy existe una mayor toma de riesgos que antes”, dijo.
Más de 500 glaciares suizos ya han desaparecido y el gobierno dice que el 90% de los 1.500 restantes habrán desaparecido para fines de siglo si no se hace nada para reducir las emisiones.Los rescatistas llevan utilizando perros para rescatar a las víctimas de avalanchas durante 75 años, dijo Reber, ya que a veces es más eficiente que cualquier otra tecnología. “El perro tiene sentido del olfato y este sentido del olfato no falla”.

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