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¿Puede un perro policía

convertirse en terapeuta

de la noche a la mañana?

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Los profesionales de distintos ámbitos del mundo del perro consultados por esta revista insisten en que, a priori, parece que  el Ayuntamiento de Granada con el caso de Stan Lee ha tomado una medida  muy a la ligera condicionada por dar una respuesta política a una situación que había levantado un gran revuelo en la ciudadanía. Ahora la cuestión es dilucidar si realmente un perro que ha sido adiestrado para ser agente de la autoridad puede pasar a ser perro de terapia de la noche a la mañana y, además, trabajar con menores con discapacidad.

Por M. ARAMBARRI

 

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Antes de introducir un perro en una sesión de terapia hay que preparlo, seguir unas pautas, y hacerlo siempre de forma gradual.

De forma paulatina

Desde la Fundación Affinity indican que “Después de entrenar al perro y para garantizar que disfruta de su participación en su intervención así como su bienestar, lo mejor es introducir el perro, de manera gradual y paulatina, a diferentes tipos de sesiones y grupos de usuarios”.

La premisa para que un perro actúe de terapeuta es que siempre haya en el equipo un profesional de la salud o de la educación. Vets & Clinics remarca que los perros de terapia son “animales previamente adiestrados e integrados a un equipo multidisciplinar formado por profesionales de la salud y la educación, que ayudan a mejorar el contacto interpersonal y social de los pacientes, así como a favorecer su actividad física y mental”. 

Supervisado por un terapeuta

Nicolás Montes, dueño de Hachiko Educación Canina, y responsable de la terapia con perros en diferentes centros de Granada como Aspace, Hospital Virgen de las Nieves o el centro de educación especial Purísima Concepción, entre otros, insiste en declaraciones a LADRIDOS, en que la función de estos perros “es estructurada, planificada y supervisada siempre por un terapeuta”. 

En el hospital Sant Joan de Déu,  pionero hace más de diez años en introducir un proyecto de Terapias Asistidas con Animales en un hospital, aseguran que “los perros son seleccionados y están adiestrados para realizar esta labor desde sus primeras semanas de vida”

Según Boris Levinson, un psicólogo que llevó a cabo varios estudios para conocer los beneficios de la terapia con mascotas, “estas, no solo son una forma de terapia agradable, sino que aportan muchos beneficios físicos, psicológicos y sociales”.

Silencio del Ayuntamiento

LADRIDOS se ha puesto en contacto por diferentes medios con el departamento de comunicación del Ayuntamiento de Granada para recabar la información del edil de Seguridad Ciudadana, César Díaz,  de quien depende la Policía Local, sobre las medidas que se han tomado sobre Stan Lee, cuál es su situación y qué proceso ha seguido para que actúe como perro de terapia. Por el momento, no hay respuesta alguna.

 

“Es muy importante que viva con su guía”

Por NICOLÁS MONTES, de Hachiko, educación canina

En la Intervenciones Asistidas por Perros (IAP) los animales que participan son seleccionados y entrenados para cooperar para el desarrollo de acciones en la terapéutica humana, educativa, en procesos de rehabilitación, etc. Obviamente, es importantísimo que se garantice por los profesionales veterinarios que está completamente sano y que se certifique que en ningún caso pueda transmitir una enfermedad zoonótica a través de inspecciones periódicas. Esta es la premisa de la que partimos cuando introducimos por primera vez un perro en los centros donde trabajamos, especialmente en los hospitales.

Nuestra manera de entender las IAP y filosofía de trabajo es la siguiente: Se basa en proporcionar unos beneficios (especialmente emocionales) a las personas garantizando el bienestar físico y emocional del nuestros perros antes, durante y después de cada sesión de trabajo. Se trata de buscar el equilibrio entre las necesidades del nuestros perros y lo que le demandamos. El respeto al perro, nuestra confianza plena, su disposición al trabajo, bienestar, su entendimiento y la búsqueda de su cooperación y colaboración en el trabajo son imprescindibles.

Su función es estructurada, planificada y supervisada por un terapeuta. Nuestros perros son nuestros compañeros de trabajo, sin ellos, todo esto sería imposible. Hay que educar, es muy importante que viva con sus guías, cubrir las necesidades del animal, adiestrar fomentando los estados de ánimo equilibrados, comprobar que sea 100% fiable, sociable, cariñoso.

Debemos tener en cuenta la personalidad de cada animal. No todos los perros sirven para hacer terapia, hay algunos animales que no soportarían el estrés de cada sesión de trabajo, no les agrada el excesivo contacto social… A pesar de su educación, entrenamiento específico, del tiempo dedicado a potenciar sus cualidades, etc., aparte de su predisposición, debemos tener muy en cuenta la edad del animal, sus características fisiológicas, su pasado (casos de maltrato)… Generalmente no están bien considerados los perros molosoides, con exceso de babas, o los PPP, aunque cualquier perro, reuniendo las características citadas antes puede convertirse en un buen perro de terapia. Por ejemplo, un PPP fiable y bien educado puede realizar un trabajo magnífico en centros penitenciarios o en centros de menores.

Existen herramientas que ayudan a los profesionales del adiestramiento a comprobar el potencial como perro terapeuta, como el Ethotest y otros test de comportamiento. Siempre hay que partir de la coherencia y el sentido común. Cuando el perro interviene en las sesiones no buscamos conductas superllamativas, no se trata de hacer un show de habilidades caninas, aunque puede ayudar. Con que un perro sea fiable, tenga autocontrol, tenga la obediencia básica, el cobro, ande correctamente con correa es suficiente.

Siempre me gusta recordar unas palabras de Turid Rugaas, que nos propone volver a recuperar la esencia de la relación con nuestro perro como compañero, tratando de profundizar en su naturaleza para llegar a la base de una relación de respeto y confianza mutua, de vínculo, una relación sana, equilibrada y libre, lejos de las ideas de relaciones jerárquicas, dominancias, liderazgo, etc.

Recuperación del daño cerebral

La Fundación Creality trabaja con perros de terapia para complementar el proceso de rehabilitación, de manera individual con cada paciente sesión tras sesión con el perro para que se mantengan activos, estimulándoles y favoreciendo un espacio en el que, a través de actividades ocupacionales puedan recuperarse lo antes posible y continuar con su día a día.

 

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