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¿Qué queda del verdadero dóberman?

doberman

José Luis Cardo es un buscador acérrimo del origen de la raza dóberman. Fiel a esta raza más de 40 años se rebeló cuando estos perros fueron cautivos de desaprensivos que cruzaban a saco en busca de pingües beneficios. Su trabajo, no exento de dificultades, y sin pelos en la lengua, muestra al mundo que si se busca el origen de la raza, el doberman atlético, dúctil, con velocidad y sobre todo sano, lejos de cruces en busca de cachorros de oro y con una cría responsable, el máximo nivel de competición es para el dóberman.

Por José Luis CARDO (Covalta), criador de dóberman, acérrimo buscador del origen de la raza y subcampeón mundial IDC 2019 (con rastro de 100) y en copa 2019 IGP de la RSCE con Nico de Covalta

 

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La raza dobermann tiene un punto de inflexión en los años 70 cuando se comenzó a priorizar el volumen para convertirlo en un perro de compañía, según publica mi amigo J.M. v.d Zwan en su recopilación sobre la historia del dobermann. Así, esta raza ha llegado a nuestros días con cabezas molosoides más cerca del dogo que del dobermann originario.  En esta evolución se quedaron en el camino el temperamento, la ductilidad, la rapidez o la velocidad, todo lo que se le atribuía al dobermann atlético. A cambio, al favorecer el volumen, muchos machos actuales están por encima de los 50 kg, tanto es así que se llega a valorar la calidad de estos ejemplares por los kilos.

En la mitad del siglo pasado muchos de los dobermann por estructura, temperamento y mentalidad podían competir tanto en show como en trabajo. Pero a partir de los 70, al dejar de lado a ese dobermann atlético y con garra, fueron desapareciendo poco a poco las líneas de trabajo y los deportistas, como pasa hoy en día, cambiaron de raza porque los ejemplares que encontraban ya no daban el nivel para poder competir.

Con más de 40 años estudiando, criando y trabajando esta raza, hace más de veinte años me propuse recuperar al dobermann de trabajo, dúctil, atlético, ante todo equilibrado y sano. La tarea resultaba muy difícil por los pocos ejemplares que se podían encontrar, pero con paciencia, constancia y mucho esfuerzo en cría poco a poco comienzo a tener resultados. Aunque queda mucho camino por recorrer, lo más importante ya lo tengo: la base de cría donde poder construir. Ahora es cuestión de competir y demostrar que el dobermann puede estar en el primer nivel.

Las líneas de trabajo siempre comienzan con esos ejemplares que marcan las diferencias. En el caso del dobermann hay tres que lo distinguieron como perro de utilidad y trabajo:  Jago vom Beelen, Bingo vom Ellendonk y Nicolai vom Klosterkamp. Ellos significaron el principio para poder competir al nivel de las razas de competición. El pastor alemán era el que predominaba, pero en las décadas de los 50, los 60 e incluso a principios de los 70, el dobermann gozaba de gran popularidad en todo el mundo.

Y fue entonces cuando los comerciales del perro entraron a saco en la raza buscando el dinero fácil, haciendo negocio, cruzando con lo que fuese para conseguir cachorros para vender, padre con hija, no importaba, se vendía todo. A raíz de estar de moda llegaron los problemas como era de esperar, perros muy desequilibrados, tímidos, con muchos nervios, inapetentes y un largo etc...

Los que permanecíamos fieles al dobermann pagamos los platos rotos como suele decirse. La raza pasó de ser la mejor para la gente a estar demonizada.

Fue entonces cuando el DV implantó su ZTP, un test de aptitud para la cría para hacer una gran criba ante los problemas creados en la raza. Se buscó un perro de temperamento medio que no causara problemas, lo que llamamos un perro de compañía. Esto unido a que en la evolución de la raza ha predominado la espectacularidad dándole cada vez más volumen pensando siempre en el show, lleva a la fatal consecuencia de perder un sinfín de ejemplares en el camino que ya no pueden recuperarse.

Se han cerrado mucho las líneas porque la gente cruza con el ganador, y generalmente no se cría, sino que se cruzan perros sin reparar en nada más por dos motivos: uno porque es el campeón y otro porque los cachorros tienen una buena venta con grandes beneficios.

Todo esto a plazo corto lleva muchos problemas de salud como los actuales, donde hay perros muriendo del corazón de entre tres a cinco años. Algo que me entristece cuando llevo más de cuarenta años fiel al dobermann, pero no debo mentir ni esconder la verdad.

Por todo ello, me salí de la fila y comencé a buscar el dobermann que me apasiona. A pesar de las muchísimas dificultades que esto supone, continúo en solitario ayudado por muchos amigos que tienen mis hembras para que no pierda el trabajo de tantos años y pueda continuar con mi línea de sangre construyendo ese dobermann que tanto camino hemos recorrido juntos.

Un abrazo a todos los dobermanistas que se esfuerzan en trabajar con sus dobermann.

¡VIVA EL DÓBERMAN! como dirían nuestros hermanos italianos.

 

Nico De Covalta

Raza: Dobermann

Nacimiento: 14/06/2014

Talla: 69cm/36Kg

ÉXITOS:

Mundial IDC 2019

Subcampeón

Puntos              282

A: 100; B:91; C:91;

RSCE copa 2019 IGP

Subcampeón

Puntos              267

A: 90; B:84; C:93

RSCE copa 2018 IGP

4º puesto

Puntos              258

A: 98; B:73; C:87

 

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