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El vínculo

Vinculo

Por Eliseo RODRÍGUEZ CARRASCO, educador canino y Comisario de OCI de la RSCE / Lealcan

Vínculo, en el sentido estricto de la palabra, significa “una unión o atadura de una persona o cosa a otra”. Si se apodera de nosotros la curiosidad y rebuscamos un poco más arriba en el diccionario podemos leer qué significa vincular, definido como“someter la suerte o el comportamiento de alguien o de algo a los de otra persona o cosa”.

En el perro, como animal social que es, el vínculo o relación con su dueño es una de las partes (si no la que más) de mayor importancia en su vida. Una buena relación con nuestro perro comienza en el mismo momento en el que éste entra por primera vez en nuestra casa; voy más allá, incluso podemos decir que comienza a fraguarse en el instante mismo en el que lo vamos a recoger del criadero, si es esta la opción de compra que hemos escogido.

Son importantes los primeros días y semanas del cachorro en casa. Todos los que hemos tenido un perro de entre 8-10 semanas en nuestro hogar sabemos lo difícil, estresante y trabajoso que es tener a un cachorro al que hay que enseñar un montón de cosas: conductas higiénicas adecuadas, lo que se debe o no se debe hacer, cómo jugar, cuándo hacerlo y, muy importante, cómo hacerlo…y cuándo descansar.

En este período hay que tener en cuenta que, sobre todo los primeros días, el cachorro estará descubriendo su nuevo hogar, lejos de todo aquello que conocía hasta esos momentos: su madre, sus hermanos de camada… ahora nosotros somos todo eso. Por ello se hace fundamental el minimizar al máximo (cero mejor que una) las correcciones o castigos. Esto, personalmente, lo aplicaría a toda su vida, pero en este período lo que buscamos con ahínco, es que el cachorro se “acerque”, que se “vincule” a nosotros, y las correcciones y castigos lo único que consiguen es el efecto contrario: alejarle y que nos asocie como algo negativo.

El trabajar con nuestro perro, que aprenda las órdenes básicas de obediencia (siempre usando Refuerzos Positivos), enseñarle habilidades, el jugar con él de manera adecuada y jovial, ayudan a estrechar ese vínculo emocional. El cepillado también favorece mucho la estrecha relación que vamos a crear con nuestro “amigo”. 

Los ejercicios de manejo (insisto, con Refuerzos Positivos), masajes, TTouch, usar movimientos lentos preferiblemente de abajo hacia arriba, calmados, con tonos de voz graves y bajos, ojos entrecerrados (sin mirar de frente), caricias a favor del pelo, largas y con los dedos juntos, conocer todas y cada una de las señales de apaciguamiento para saber cuándo estamos siendo demasiado “presionantes” y poder variar nuestro comportamiento…todo ello ayuda a construir el inmenso castillo del vínculo con unos cimientos fuertes y firmes.

Nuestra actitud es también importante. El perro debe aprender a respetarnos y admirarnos por nuestra calma, nuestra seguridad en nosotros mismos y porque controlamos todas las situaciones en base a nuestro “lenguaje corporal”, que debemos dominar y controlar por muy difícil, complicada o peligrosa que se torne una situación. Todo esto debemos analizarlos siempre desde el prisma de saber y conocer la sensibilidad, carácter y temperamento de nuestro “compañero”.

Aunque parece algo muy complicado, trabajoso y que encierra dificultades (en realidad lo es), si hemos hecho un buen trabajo en los primeros meses y le hemos dado continuidad nos encontraremos con que nuestro perro disfruta a nuestro lado con todo lo que hacemos por y para él.  

www.lealcan.com

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